Fetta di Polenta - Casa Scaccabarozzi

Fetta di Polenta - Casa Scaccabarozzi

Via Giulia Di Barolo, 9. (Abre el mapa)

Descripción

La Fetta di Polenta («Rebanada de polenta»), oficialmente Casa Scaccabarozzi, es uno de los edificios más curiosos de Turín: una casa amarilla de nueve plantas, alta y finísima, en la esquina entre Corso San Maurizio y Via Giulia di Barolo, en el barrio de Vanchiglia. Por un lado mide apenas 54 centímetros de ancho, menos que una puerta.

Su autor es Alessandro Antonelli, el mismo de la Mole Antonelliana. Hacia 1840, por unas obras en el barrio, recibió como pago un terreno minúsculo de forma trapezoidal. No logró comprar el contiguo y entonces, quizá por apuesta, recuperó en altura lo que no tenía en anchura.

Desde lejos es el icono amarillo del barrio: la planta trapezoidal delgada, el color ocre y el perfil de cuchilla le han dado el apodo que usan todos los turineses, porque recuerda una rebanada de polenta. Mide unos 16 metros en Via Giulia di Barolo y 4,35 metros en Corso San Maurizio.

Los balcones y las ventanas salientes no son solo decoración: Antonelli los hizo volar para ganar espacio dentro.

Las fachadas principales son eclécticas, con pilastras de relieves geométricos y una cornisa que recuerda la primera fase de las obras, cuando la casa terminaba en la cuarta planta. El lado más estrecho, el de 54 centímetros, alberga en cambio el patinillo para los conductos de humos y las tuberías.

Por el lado de Via Giulia di Barolo, arriba del todo, todavía se ve la polea que servía para las mudanzas: las escaleras son tan estrechas que no se podía subir nada voluminoso. El lado opuesto, el de atrás, no tiene ni una ventana.

La casa se construyó por etapas: en 1840 las primeras cuatro plantas, luego otras dos, y la última en 1881, como una prueba más de destreza técnica. El nombre oficial viene de la esposa de Antonelli, Francesca Scaccabarozzi, noble de Cremona, a quien se la regaló tras ganar el desafío.

Muchos decían que se derrumbaría. Antonelli, para responder, se fue a vivir allí con ella unos años. La casa le dio la razón: resistió la explosión de la pólvora de Borgo Dora en 1852, el terremoto de 1887 y las bombas de la Segunda Guerra Mundial.

En la planta baja estaba el Caffè del Progresso, histórico lugar de encuentro de carbonarios y revolucionarios. La Fetta di Polenta es una vivienda privada, así que se admira desde fuera, pero es precisamente desde fuera cuando más impresiona.

Imprescindible
• El lado de 54 centímetros.
• Los balcones y las ventanas salientes.
• La polea de arriba del todo.

¿Sabías que…?
• De las nueve plantas, dos son subterráneas: son los cimientos profundos los que dan estabilidad al edificio.
• En 1859 se alojó aquí Niccolò Tommaseo.